A ella, para ella, por ella…
En las orillas de las playas de las curvas de tu piel
mi barca anclada espera las caricias de tus olas.
Mientras,
yo he bajado a la arena
donde construyo tus castillos
y guardo la llave que me abrirá
los caminos que acercan a tus labios.
Entonces,
iremos abriendo la piel,
rozándola con la brisa que nos trae
el viento hasta nuestra ola,
que bucearemos hasta encontrar el mar,
el aire,
la luz,
mi barca,
tu orilla;
en ráfagas de miradas encontradas,
haciendo el amor,
marchándonos mecidos.
iñaki navarlaz rodríguez
«Cajón desastre»


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