Maldigo cada puto disparo de gatillo fácil
que sobrevuela el desierto y encuentra sangre,
que se derrama despacio, sin importancia,
porque el muerto es un niño, una madre, un hermano.
Maldigo al puto rey de la muerte
que en cobardía asesina sin corazón,
como arrancado de la tierra, salvaje,
vestido de balas y garras inhumanas.
Iñaki Navarlaz Rodríguez
«Poesía de palabras duras»
Fotografía de AP/Diario Clarín


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