dios es pequeño,
insignificante,
casi nada.
Ruido que oculta al poder malsano,
murciélago chupador,
la máscara que esconde
lo incierto de la falsedad.
dios es enterrador,
tumba,
casi infierno.
Cadenas que amarran el corazón,
vaca de ubres envenenadas,
el final que sujeta
los cuerpos mutilados de la verdad.
Y en esos momentos de libertad,
en esas calles en las que brotan
las sonrisas y las esperanzas
dios es el primer apóstata de la humanidad.
Iñaki Navarlaz Rodríguez (A la contra)
Imagen de Shane_the_weird (Pixabay)


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