Prisionero del futuro y del pasado,
hijo de un ya pasó y padre de un ya vendrá,
sentado en el tiempo a la mesa de la hora,
esperando ese momento en que todo desvanezca,
mirando arriba y abajo, abrazado por las cadenas,
ya viejo, quizás demasiado, me llevo las penas
a un lugar desconocido que por ser es mundo
y el tiempo no pasa, permanece.
Iñaki Navarlaz Rodríguez
Imagen de Paul Cornec (Pixabay)


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