La vida es amar, del viento volar.
La serenidad es el arma del camino y,
todos somos espejo de libertad.
Como las palabras van al aire
los sueños van al vino,
como nuestros sufrimientos son estúpidos
el mundo se nos escapa muriendo…
Y no poder levantarse cada amanecer
amando un misterioso canto de realidad.
Es error acabando con nuestros suspiros,
es pesadilla con el pecho en la tierra
ante unos ojos que se vieron al escucharse
y se enamoraron de su vista.
Para amar la tierra donde miran.
Iñaki Navarlaz Rodríguez
Imagen de cocoparisienne (Pixabay – editada)


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