Por mirarte me quemaron
en la hoguera de la vanidad,
por desearte me dieron muerte,
y aniquilando mis frases más confusas
forjaron las cadenas con las que yo
ahogo el silencio de mis lágrimas.
Por tocarte me arrodillaron
ante la locura obscena,
por amarte me cortaron las venas,
y alejando mis ojos de tus pupilas
fletaron un barco con el que yo
viajo mi alma huyendo del amor…
…y de nada por lo que todo me merece la vida.
Iñaki Navarlaz Rodríguez
Imagen de Free-Photos (fuente Pixabay)


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