Bogo por el camino del silencio perpetuo
como una sombra en noche de luna nueva,
sin ojos, ni pies que descalzos me lleven
porque todo vuela tan lejos de mis sueños
que al apartar la mirada, la muerte gozo.
Cubro mi piel de las palabras que me dicen,
sin temor, a escuchar mentiras o verdades,
con la sonrisa siempre cálida,
y ese espíritu que jamás supo evitar
un beso del baile que nadie descubrió.
Iñaki Navarlaz Rodríguez
Imagen de Lee_seonghak (fuente Pixabay)


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