Nació en 1988 y dejó de respirar casi 20 años, pero hoy ha vuelto a la vida reconstruyéndose con más fuerza y quizá más sabiduría. No pretende ser más que un pequeño lugar para disfutar y soñar, un imaginar de palabras danzando en las miradas.
«El último adiós siempre deja el pecho espeso,
la mirada cayendo por un principio sin fin,
la ruina deconstruyéndose…»
Corazones Idiotas 19/01/2016
