Silencio, se mata

Solo,
en el silencio más abrupto,
donde las flores ya no son flores,
donde las nubes te acompañan
al centro de la tormenta.

Allí,
en el subterráneo del infierno,
donde se entierran las palabras,
miro y ya no veo.

Recojo con mis manos
los despojos del ser humano,
mi vergüenza y la de todos...

Iñaki Navarlaz Rodríguez

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